
Por Raquel E. Rodríguez
La Página Panamá
Diariamente salgo en mi transporte selectivo a ver que me prepara el día, qué novedad encuentro y como de costumbre me enfrento con la grave crisis que viven los moradores de los diferentes corregimientos del distrito de San Miguelito. Observo la acumulación de basura, la ausencia de aceras transitables, el mal estado de las calles, las cunetas desbordadas de herbazales y los carros estacionados en la servidumbre son el pan de cada día de la población, transformando lo que debería ser un entorno habitable en un desafío constante.
¿De quién es la culpa o quiénes son los responsables?
Bueno, podemos decir que, de ambas partes, de quien coloca los desechos sólidos en lugares inadecuados y de la empresa que debe recoger la basura. En cada comunidad o sectores de los diferentes corregimientos del distrito, cada día se agudiza la crisis de gestión de residuos sólidos. No podemos señalar que un área es más limpia que la otra, porque no es así. Cuando recorremos las diferentes calles internas de Cerro Batea, Santa Marta, Torrijos Carter, Mano de Piedra, Paraíso, Villa Guadalupe, la Loma de Cristo, Pan de Azúcar, Los Andes, Santa Librada, Samaria y las estaciones del Metro, nos damos cuenta que son zonas donde se forman basureros improvisados que generan proliferación ratas, mosquitos y cucarachas, lo que aumenta el riesgo de enfermedades para los habitantes.
Algunos residentes señalan que todo se ha agravado porque antes contaban con buenos tanques de basura que proveía la empresa Revisalud, y muchos de ellos se han oxidado, se han dañado, por lo que la mayoría de los residentes coloquen sus residuos en los espacios improvisados.
Otra causa que agrava la situación de la acumulación de basura, es la recolección de basura, un servicio básico en cualquier comunidad, se comenta que es deficiente e irregular, por lo que se convierte en un problema de salud pública, afectando directamente la calidad de vida de niños, adultos y ancianos por igual, porque muchos de esos basureros improvisados se encuentran cerca de las casas, atrayendo plagas y generando olores nauseabundos que impregnan el aire, que es insoportable para los moradores.
Bueno, recorrer las calles internas de San Miguelito es toparse, a cada paso, con montañas de basura que desbordan los contenedores y se esparcen por las calles y veredas improvisadas.
El peligro de caminar sin aceras
Otro problema que viven a diario los moradores es la falta de acera o el deplorable estado de las existentes, que obliga a las personas a compartir la vía con los vehículos, incrementando exponencialmente el riesgo de accidentes. En muchos sectores, los bordes de las calles están invadidos por escombros, tierra o simplemente terminan abruptamente, dejando a los transeúntes sin espacio seguro.
Observamos a madres llevando a sus hijos a las escuelas, personas adultas mayores y niños esquivando los carros y motos y los huecos de las calles, exponiendo sus vidas en peligro diariamente.
Calles que son obstáculos y cunetas olvidadas.
Es una lástima que los conductores se vean perjudicados por el mal estado en que se encuentran las calles internas y las vías principales de San Miguelito. Soy una que lloro cuando mi carro cae en los grandes cráteres, y lo peor cuando se llena de agua y se vuelve trampas invisibles para conductores y peatones. Lo peor de todo, es que las piezas de suspensiones son carísimas y el dinero no alcanza para reparar el carro de una vez. Las calles de San Miguelito, están como la Vía Argentina, se inundan cuando caen estos aguaceros, no hay para donde transitar.
Sumémosle, el alarmante estado de las cunetas, la mayoría están invadidas por basura y herbazales, impidiendo el flujo de las aguas puedan drenar bien, que en muchos sectores se sobrepasan las cunetas que llegan a entrar a las casas que se encuentran al lado de las mismas.
Un llamado urgente a las autoridades.
Es imperativo que se implementen planes efectivos de recolección de basura, mantenimiento de infraestructuras y construcción de aceras, para que San Miguelito deje de ser sinónimo de abandono y sus habitantes puedan vivir en un entorno digno y seguro. El problema no es solo estética, es de salud pública, seguridad vial y calidad de vida. San Miguelito, un distrito especial como lo llamó el General Omar Torrijos Herrera, con una población significativa que clama por una pronta intervención de las autoridades locales y nacionales. No queremos promesas, queremos soluciones.








